Acerca de Words In Grey

De niño quería ser escritor. El profesor arqueó la ceja, podría haber dicho astronauta. “¡Un escritor puede ser quien quiera, todos sus personajes son alteregos!”. Han pasado un montón de años de aquello y después de mil escenarios ahora trabajo como cocinero en un hotel, un fracasado del sector servicios con anhelos desdeñados. Bien por despecho, bien por compromiso, desde hoy hasta el día que me canse tendrán en este espacio unas cuantas letras diarias: microficciones, gags, fábulas, exabruptos líricos o cualquier otra forma de ‘literatura’, con periodicidad furiosa, sin el menor sentido del ridículo y nula planificación. Nada de tags, enlaces, fotos o distracciones modernas. Como ustedes no disponen de mucho tiempo para leer ni yo para escribir, nunca superaré las quinientas palabras, porque la verborrea acaba siendo enfermedad crónica y no hay nada que no se pueda contar en lo que dura un cigarro. Disfruten.