SETENTA Y CINCO

por Israel Fdez

Llevaba una ciudad dentro,
… lo más cruel es un reloj.
La perdió.
Piratas de ciento en ciento;
se oculta mi polisón
de pasión.
¡Bebe la leche lechosa de la humana madre
como la nívea nieve amamanta a la tierra!
Tic-tac-tic-tac, el tiempo es un agriado hojaldre
de cabello de ángel impúber que en su fe yerra.

Despierta un corazón ya casi olvidado
con los primeros esbozos del agotado alba,
abre los ojos ante un cuerpo arropado
viendo que marcha la noche y no queda nada.
Tic-tac-tic-tac, el tiempo es una gris telaraña
que acuna grasas memorias… y después se ensaña.

Vida. – Muerte.
Ida a – verte.

Tu pasado y el mío son dos pasados,
tu pasado, es uno solo, uno;
y serían de dos enamorados
si se atreviese a predecir alguno:
yo camino ayer por hilos de versos
y unjo recuerdos, mas emergen tersos.

Brota desnuda la piel de una primavera
y roza su ramo una sonrisa de pétalos,
por el vientre del álamo estalla tristemente
un banco néctar que cae y cae al suelo.

Evita el insecto su azúcar y quedarse prendado.
¿Esclavo para siempre? Cautivado y sediento.

A solas llora el sauce en el jardín romántico
y el roble consuela cada arruga suya, cada hoja.
Derrama un licor piadoso grande cuan mar báltico
las raíces velludas de su alma subterránea y loca.

¡Labrad la victoria, amigos,
seguid cosechando dorados trigos!

Como cada fotografía
cada época ser debería
recordada por su valía;
sabiendo
y riendo
que sin temor todo acabaría,
si un poco de amor, sin rencor,
gente a gente se daría,
con sigilo y armonía.

Estoy encintado de un beso,
en estado,
daré a luz quizá, otro beso.
Mañana, si hay mañana, te daré otro beso, mi beso.

Ese beso olerá a telarañas
si no te lo doy hoy, verás,
por eso mañana me verás sentado,
porque hoy no quiero esperar.

‘TWENTY SEVEN’, 14 de enero de 2003, publicado originalmente para el blog ‘El Constante Devenir‘.

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