SETENTA Y DOS

por Israel Fdez

Si en mis días de soliloquio
un verso hubiese de juzgar,
un solo te quiero me basta:
amor sin legar a amar…
…Pues muchos me conocieron
pero ninguno oyó hablar de mí;
y en silencio, se perdieron,
tales versos de tal frenesí.

Sinrazón provinciana…
Y el agua ya no me arrulla:
poemas sin sentido,
mi muerte se apresura, es tuya.
El llanto que todo lo cubre,
se ha puesto en mi imperio;
las colosales murallas, la ubre,
todo vaguea en misterio…

El agua clara, agua fresca,
se ríe de mis palabras;
¿flotan, se ahogan, nadan?
–pero siempre en naufragio acaban.
Ni poeta hubiese querido,
ser en vida y soñando,
si elegir hubiera podido
no estaría aquí, sino soñando…
como se pasa la vida
como se viene la muerte
tan callando.

Solo una vez más bañarte de besos
solo por vivir un día sin despechos.

‘TWENTY FOUR’, 11 de enero de 2003, publicado originalmente para el blog ‘El Constante Devenir‘.

Anuncios