SETENTA Y UNO

por Israel Fdez

Demasiada sierpe, poco pecado
te veo, más nunca te encuentro,
y solo soy yo, del yo dominado.
Grano exquisito vive en mí, muy dentro,
soberano pudor indeseado
mi sexo rehuye de su antecentro.

La lóbrega tormenta me atormenta,
del espectro del amor, aletazos,
una falsa promesa se presenta:
mi seno despierta esclavo a tus brazos,
quien oprima mi longuez cenicienta
solo oprime unos rotos, viejos lazos.

Nerviosa libertad en guerra ciega,
como olas cae mi llanto miedoso,
de tu montaña, hasta mi vega;
palidez mental del ser tenebroso,
corazón fiero que la sangre niega,
un maldito escándalo caprichoso.

Ermitaño y vagabundo, un clavel
cuanto desdeñado, mi gran destierro,
funeral de tumba a grueso cincel.
Ya se congeló, el gallardo hierro,
¿acaso en lienzo fui pintor sin pincel?
Ya se aproxima implacable, mi entierro.

‘TWENTY THREE’, 10 de enero de 2003, publicado originalmente para el blog ‘El Constante Devenir‘.

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