SESENTA Y SIETE

por Israel Fdez

Pasajeras partículas en la noche soñolienta
partículas de pasados y futuros en la noche vieja,
angostos ayeres y mañanas en el tiempo sin eco
abstenidos momentos en el año nuevo.

Barrocas soledades en toda mi nocturnidad
silencioso balanceo de dulzura y agonía en tu ausencia,
amarga alegría, hermosa tristeza en realidad
aguijón de mil escorpiones y hechizo es tu presencia.

Nace un nuevo año entre mil ramas de olivo
difunto promete un mejor futuro, leal, traidor, valiente y esquivo.
La aurora del alba despierta con un nuevo “hola”
saludo de pulcro púrpura donde la risa llora.

Eléctricos besos y miradas palpitantes
de granos de playa,
de nubes, de gotas de agua;
pacíficas uvas de miel, en mi melancólica noche
lúgubre y oscura más que nunca,
rúbea mi alma surca.

Te siento lejos, mucho más que las estrellas
llévame hasta donde se pone el Sol con vahídos crepusculares,
ven un solo instante, mujer bella
por favor, aunque solo uno sea, a los prados presbiterales.

Hoy no veo la Luna y algo tirita a lo lejos
siento un doloroso apego, noche vieja en un día viejo.
Eres mi alimento, el vehículo para mi poesía
pujantes los relojes con agujas llenas de cariño,
desconfía la montaña del resuello y sinfonía
de tu voz de nana que me acuna como a un niño.

Los vasos de mi corazón se hallan vacíos
los hilos de títere me sostienen inerte,
puramente excomulgado de tus brazos míos
desterrado por un día de tu vida para mi muerte.

‘NINETEEN’, 6 de enero de 2003, publicado originalmente para el blog ‘El Constante Devenir‘.

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